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Flash: Guerra Mundial Z

8 septiembre, 2013

Todas las comparaciones que queramos hacer entre la película de Brad Pitt y el libro que adapta están resumidos perfectamente en esa brillante viñeta de The Oatmeal. Y sí, son medios distintos y hay que juzgar la película por sus propios méritos y blablablá, pero el director es el que va diciendo que era inadaptable y no. Denle 40 millones y un año a Kevin Macdonald y que la ruede como un falso documental de Errol Morris y se nos caen las bragas. Lo que no se podía era adaptarlo como “una de Brad Pitt”, pero entonces no hagas WWZ, haz Apocalipsis Z de Loureiro que sí tiene un único punto de vista y una línea dramática clara. Por centrarnos en la película en sí, reconozco estar tan sorprendido como el que más porque haya quedado tan pasable (los dos primeros tercios están bastante bien de hecho) después de que los rumores de problemas en el rodaje hicieran temer lo peor y admitieron que tuvieron que escribir de cero todo el final al no funcionar el primero que rodaron. Originalmente, para los que la hayan visto, el avión en el que salen de Israel (esas secuencias de zombies trepando como termitas) aterrizaba en Rusia, donde Brad Pitt se convertía en un luchador de la resistencia contra los zombies (con LOBO, el arma que según el libro de Max Brooks desarrollaba la infantería en uno de los pocos guiños al libro). Ahí se enteraba de que su mujer se iba con otro y iba a buscarla. Anticipo de una secuela y fin. El nuevo que escribieron Drew Goddard (¡yupi!) y Damon Lindelof (¡buh!) no supone tampoco un gran cierre aunque tenga cosas salvables. Por un lado no tiene mucho sentido y volver a la claustrofobia y al espacio reducido después de escenas de acción masivas afecta claramente al ritmo, por otro un laboratorio es un clásico del género y están bien traídos los guiños explícitos a Resident Evil y el videojuego Half-Life. Un correcto entretenimiento que se libra por los pelos del desastre en los minutos finales pese a un ridículo product placement de Pepsi (hay que pagar los excesos del presupuesto) y una penosa canción de Muse.

"¿Está Gordon Freeman? Que se ponga". Foto de Jaap Buitendijk © Paramount Pictures

“¿Está Gordon Freeman? Que se ponga”. Foto de Jaap Buitendijk © Paramount Pictures

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