Skip to content

Flash 2013: The East

26 julio, 2013

Una de las sorpresas positivas del pasado festival de Sitges fue la película independiente The Sound Of My Voice. Esta historia de dos periodistas encubiertos investigando una secta donde la líder decía venir del futuro tenía una guión que jugaba bien con la ambigüedad de si era o no una viajera del tiempo, los personajes evolucionaban orgánicamente con la trama con algún giro excelente y las interpretaciones eran fabulosas especialmente la de Brit Marling y su combinación de fragilidad y carisma. Ahora el mismo equipo (protagonista, director, y ambos firmando el guión de nuevo) repiten con otra historia de infiltrados, en esta ocasión una agente de una empresa privada de seguridad colándose en un grupo eco-terrorista. Sin embargo no sé si por influencia de los productores (Ridley y Tony Scott) las motivaciones y conflictos están deslavazadas, dejando que el producto sea un cine político sin política que encima se toma a sí mismo en serio. Quiere que el gancho dramático sea el cambio de lealtad de la infiltrada, pero en lugar de arriesgarse y plantear un escenario de desafío ideológico opta por presentar a los activistas como niños ricos idealistas cuyos problemas con las corporaciones que atacan son personales (el líder intenso resentido con el mundo por la muerte de su familia, la chica que busca el amor de su padre, el médico que quiere vengar la muerte de su hermana…). Y no es que los objetivos que atacan estén mejor definidos, son la clase de empresario sin escrúpulos que no desentonaría de malo en una película de los Muppets, por lo que al sacarlos de cualquier caracterización realista, anulan la crítica al capitalismo que encima dan la sensación de querer hacer. Si encima le sumamos un epílogo penoso e ingenuo o alguna concesión al tópico narrativo más vago como el puñetazo que deja convenientemente inconsciente o la informática mágica (“estamos en la Internet Profunda”, “no hay desencriptador que desencripte mi encriptación”) llevada a cabo por una hacker que naturalmente es la única gorda que se ve en la película, la sensación que queda es de decepción. Y no me hagan hablar del momento Palomares. Una pena.

"¡Socorro! ¡Me está secuestrando la Brigada Emo y amenaza con leerme sus poemas!"

“¡Socorro! ¡Me está secuestrando la Brigada Emo y amenaza con leerme sus poemas!”

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: